Las Maravillas del Sexo

En el día a día, verdades y controversias.

En este siglo XXI la vida sexual empieza desde muy temprana edad y es igual de maravilloso sin importar rango social ni raza. El objetivo de este artículo es dar a conocer las bondades, verdades, controversias y dudas que tenemos en general.

En promedio el latino tiene 7.4 relaciones sexuales por mes.

¿Bajaré de peso si tengo sexo?

Por increíble que te parezca ¿creerías que es similar hacer 30 minutos de caminata que 20 minutos de sexo activo? Las relaciones sexuales tienen una duración promedio de 22 minutos por lo que tampoco es una duración tan alta. Una persona que tiene relaciones sexuales por 22 minutos quemaría 100 calorías aproximadamente, tomando en cuenta que por lo menos 10 minutos fueron de caricias y besos y 12 minutos fueron los del coito. También depende mucho de la posición sexual que se utilice y del papel que tenga cada persona en el sexo. Por ejemplo, en la posición del misionero el hombre quemará muchas más calorías que la mujer que sólo está acostada.

El nivel de intensidad que se ejerce durante la actividad sexual podría ser mayor a la de caminar a unos 4.8 kilómetros por hora pero inferior a la de correr a 8 km/h. 

La primera conclusión seria que el sexo puede ser considerado como un tipo de actividad física, pero no puede ser considerado como un ejercicio efectivo para perder peso o mantener la forma debido a su poca frecuencia y poca duración. La segunda se basaría en un estudio realizado que revela que el gasto calórico medio de encuentros sexuales quedó cifrado en  85 kcal pero con diferencias significativas entre varones y mujeres; al menos en este estudio los primeros se esforzaban más y por lo tanto gastaban más. Nada como para tirarse de los pelos, pero ellos gastaron más que ellas: 101 kcal frente a 69kcal.

¡Más relaciones sexuales, más feliz!

Sexo es sinónimo de felicidad. Una pareja sexualmente activa es más feliz. La frecuencia con la que se practica el coito es un factor determinante tanto de la felicidad en general como de la relación de pareja, incluso teniendo en cuenta otros factores como la edad, el género, el estado de salud y la satisfacción por la situación financiera. 

Pensar que poder practicar sexo es un indicador de buena salud y olvidarse de todo al hacer el amor es imprescindible para tener placer

En una encuesta realizada por la Sociedad Gerontológica Americana a 238 personas casadas de más de 65 años se respondieron preguntas como “¿Cuántas veces ha practicado sexo en los últimos 12 meses? Incluyendo sexo vaginal, anal y oral”. Cuando fueron consultados por la felicidad con su vida en general el 40% de los que no reportaban actividad sexual dijeron que eran “muy felices”. Sin embargo, entre los que si continúan sexualmente activos (más de una vez al mes) las respuestas positivas ascienden al 60%. Además cuando se los consultó por la felicidad en relación a su pareja, el 59% del primer grupo dijo estar “muy feliz” mientras que entre los que mantienen relaciones más frecuentemente el número sube al 80%

Wadsworth dijo en un comunicado que difundió la Universidad de Colorado «Hay un aumento general en el sentido de bienestar que provoca tener relaciones sexuales con más frecuencia, pero hay también este aspecto en relación con ella: el tener más sexo nos hace felices, pero pensando que estamos teniendo más sexo que otras personas nos hace aún más felices”.

¿La Frecuencia importa?

¿1 vez al día? 

¿1 vez a la semana? 

¿1 vez al mes?

 ¿1 vez al año?

Si tienes dolor de cabeza, ten sexo. La explicación está en que el orgasmo libera la hormona oxitocina, también llamada la «hormona del amor», que promueve un estado de placer y relajación en el organismo. Es tan fuerte el poder de la oxitocina que se dice que solo pensar en sexo ya puede aliviar dolores.

No existe el término normal para establecer una cantidad de veces que se debe tener relaciones sexuales. Si una pareja está en común acuerdo en tener 2, 4 o 5 veces sexo a la semana, para ellos será normal tenerlo tantas veces cómo les apetezca. Incluso las personas que deciden no tener nunca relaciones sexuales o tenerlas muy frecuentemente están realizando un comportamiento normal. 

Calidad más qué cantidad. Un par de veces a la semana, tres veces al mes, cada vez que se pueda y se quiera, dicen los expertos. Aunque los encuentros sexuales no deberían medirse en cuanto a su cantidad sino por su calidad, muchas personas se preguntan si su afinidad íntima se halla dentro de la normalidad o es la más conveniente para la pareja.

Respecto de la frecuencia sexual se opina que «quizá sea cuestión de que tengan hambre el uno del otro». Además ¿qué es normal: mucho o poco? En las prácticas sexuales lo que para unos es vicio para otros es lo normal, ya que cada uno tiene una cadencia. Los expertos coinciden que intentar obligarse a alcanzar determinadas frecuencias sexuales consideradas ideales repercute negativamente en la intimidad, provocando estrés y decepción. 

Basado en el Estudio sobre comportamiento sexual, en un sondeo hecho en 2006 con parejas estadounidenses Fisch establece que el promedio de encuentros sexuales debe ser de dos a tres a la semana. Pero aclara que este número no puede servir de referencia para todos puesto que una cosa es ser un joven vigoroso y lleno de hormonas y otra muy diferente, un adulto mayor de 50 con un nivel de testosterona en declive. Por lo tanto, estos promedios cambian según el grupo de edad: los menores de 30 tienen relaciones una vez cada dos días; en la franja de 30 a 50 años el promedio es de dos veces por semana, y para los mayores de 50, lo normal es cuatro veces al mes. Pero la frecuencia sexual decae no sólo con la edad de la pareja, sino también con la antigüedad de la relación. Quienes están empezando a salir, sin importar la edad, pueden tener hasta dos encuentros sexuales diarios. Pero esa frecuencia va disminuyendo a medida que pasan más años juntos. Según los estudios, va declinando 20 por ciento por década a medida que la relación envejece. Aun así, Fisch asegura que los casados tienen más sexo que los solteros porque la cercanía a la otra persona aumenta las posibilidades. 

Cuando sientas que estás a punto de llegar al clímax, basta con pulsar la punta de tu lengua firmemente contra el techo de tu paladar y mover la lengua en forma circular, de esta forma la ansiedad sexual puede mantenerse bajo control

¿A qué se debe que en ocasiones mi eyaculación es rápida?

Te ha pasado que, es tanto tu deseo sexual o ganas de hacer el amor qué cuando empiezas con caricias, besos apasionados, a retirarte la ropa y precisamente cuando estas desnudo y realizas la penetración a los pocos minutos… ¡eyaculas!  Y piensas ¡esto jamás me había pasado! ¿acaso seré eyaculador precoz? A esto se le llama Descarga adrenérgica sexual. 

El corazón late  con más fuerza cuando estamos excitados. Este mecanismo es muy similar al que sentimos cuando nos invade el miedo: corazón desbocado, rodillas con flojera y sensación de irritabilidad muy característica en la boca de nuestro estómago. Todo esto depende de nuestro sistema nervioso vegetativo, que es el qué rige las funciones corporales que no dependen de nuestra voluntad como es el ritmo y la intensidad del ritmo cardíaco. Cuando nuestro cerebro detecta algún tipo de amenaza, o en el caso del amor la presencia del «objeto de deseo», se desencadena un conjunto de reacciones encaminadas a poner el cuerpo en condiciones de atención y velocidad de reacción máximas. Se envía la alarma al hipotálamo y éste dispone la secreción urgente de hormonas del estrés, sobre todo la adrenalina. Al mismo tiempo, determinados haces nerviosos transmiten al corazón la orden de estar preparado para cualquier eventualidad.

No te preocupes si te ha pasado, alguna vez en la vida sexual el varón ha pasado por esta situación y para nada indica que seas eyaculador precoz. Pero si te sucede con frecuencia es necesario que acudas a tu médico para la búsqueda de ayuda, ya que en efecto tiene una solución generalmente rápida y eficaz. 

Cada uno tenemos que descubrir por nuestra cuenta cómo orgasmar en un mundo que continuamente nos modela y nos enseña a hacerlo de formas que no son físicamente posibles

Orgasmo femenino, para nada es un misterio 

El orgasmo proviene del griego «orgh»: desear ardientemente. Es el culmen del placer sexual que llega de repente, tras una fase de excitación, y dura unos pocos segundos. Es el placer más intenso que un ser humano pueda sentir. Este maremoto sensual está seguido de un periodo de relajación, de satisfacción y de sosiego.

El clítoris se retrae; la vagina, el perineo y el útero se contraen y los pezones se ponen en punta. Algunas pocas mujeres también pueden segregar un líquido blanquecino durante el orgasmo. Al mismo tiempo el corazón se acelera y los vasos sanguíneos se dilatan. Además, el placer físico tiene como resultado la secreción de endorfina, una sustancia que aporta una sensación de relajación y bienestar.  

Nuestra alimentación influye en el orgasmo. Hay alimentos cuyas propiedades predisponen al organismo naturalmente para alcanzar el orgasmo y que incluso logran potenciarlo. Entre ellos se encuentran la sandía, el ajo, los arándanos, los mariscos, el chocolate amargo, las frutas cítricas y los frutos secos. 

Si un día tienes un orgasmo explosivo y en los siguientes encuentros sexuales los orgasmos no son tan intensos, no te preocupes. Tampoco te preocupes si todavía no has tenido un orgasmo enloquecedor. Toda mujer tiene un rango de respuestas orgásmicas y más allá de que todos son placenteros, no todos los orgasmos son iguales

Los mejores orgasmos son cuando tienes el período. El mejor momento para tener orgasmos es cuando menos ganas tenemos de tener sexo o nos resulta más incómodo: cuando estamos con la menstruación. Ocurre que durante el período aumenta la circulación por toda el área de la ingle y gracias a ello ante la estimulación sexual el cuerpo reacciona más rápidamente. 

La mayoría de las mujeres necesita al menos 20 minutos de estimulación sexual para entrar en clima y llegar al máximo placer. Por eso es que es tan importante el juego previo, y quizás por ignorarlo y no darse el tiempo necesario para relajarse, entregarse y disfrutar es que sólo 1 de cada 3 mujeres logra el orgasmo con su pareja. Y el 80 % que lo logra, aun tiene dificultades para obtenerlo por penetración.

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