Origen de la vida

¿Por qué que mi hijo tiene el carácter idéntico a su padre?

Para algunos es sencillo, práctico y simple concebir sin preocuparse en el mañana. Sólo piensan en el acto sin medir consecuencias y creo confiadamente que es la minoría en la humanidad. Por otra parte existen las personas responsables que se preocupan del bienestar físico y mental de quien en su momento recibirán la expresión, Mamá o Papá.

Mientras lees este articulo, unos 300 niños están naciendo ¿lo sabías?

Es un arte el concebir, pero mayor es el reto de traerlo a la vida con los miedos, defectos, virtudes y modales de alguno de los padres. Muchos me han cuestionado cómo o qué deben hacer para que el sucesor de la familia tenga o no el carácter del padre, el genio del abuelo, la virtud de la madre o el carisma y alegría de su hermano. No indagaremos en cuestiones genéticas que tienen fundamento absoluto sino en detalles más cotidianos. 

“Al hablar de recesivo en genética decimos que se tiene un 25 por ciento de posibilidad de que se herede. Lo dominante es un 50 por ciento”

El carácter 

¿Se hereda o se aprende? haz escuchado esto verdad.

El carácter viene en parte determinado por los genes. La Universidad de Sant Louis considera que la herencia es responsable en un 36% de nuestro estado emocional y mental. Observa si el recién nacido es tranquilo o nervioso y ahí tendrás su carácter innato. Al entrar en contacto con el mundo exterior su personalidad irá cambiando, moderándose o reafirmándose.

Algunas características no son tanto una herencia genética como un producto del entrenamiento o del contagio. Existe un complicado y sutil proceso de interacción biológico-ambiental que va configurando diferentes personalidades y determinando en ellas la aparición de rasgos peculiares. Ciertas características son consecuencia de un entrenamiento planeado por los padres o los mismos educadores: el niño empieza a responsabilizarse del control de sus esfínteres, de su vestimenta, de sus juguetes y recibe gratificaciones o frustraciones del exterior según sus éxitos o sus fracasos.

Esto va modulando su personalidad. El contagio de los rasgos de la personalidad es algo innegable. El hogar, las relaciones y el ambiente familiares dirigen a esa personalidad infantil en proceso de maduración hacia uno u otro sentido: unos padres que no demuestren afecto pueden provocar el desarrollo de rasgos de introversión; un niño que se sienta valorado dentro de su propia familia, en cambio, se convertirá seguramente en un adulto seguro de sí mismo. Si el ambiente familiar se caracteriza por el equilibrio, la confianza mutua, el respeto entre todos los miembros del grupo y la suficiente seguridad económica y emocional, la personalidad del niño se moldeará de forma más armónica que si crece en un ambiente de celos, desavenencias, inseguridad económica o con los padres separados.

En conclusión: ayuda, entrena y comparte con tu hijo la posibilidad de que tenga un mejorar carácter. El carácter se construye con la base genética familiar y puede ser modificado por el habitat externo.

“Si tienes carga genética para ojos azules y tu esposo también, aunque ambos tengan ojos cafés hay muchas posibilidades de que su hijo tenga ojos azules. Pero si en la familia siempre ha habido ojos cafés, no tienes de dónde esperar ojos de otro color”

El Género 

Las parejas siempre quieren saber el sexo de su hijo antes de concebirlo. Con ultrasonido de cuarta generación se puede identificar alrededor de la semana 18 de gestación. El punto no es conocer el sexo, lo que esperan los padres es que sea una Dama o un Caballero.

Cuando están en la consulta y preguntan los padres «¿quién fue el responsable de otorgar el genero?» es todo un dilema, ya que ellos creen que las probabilidades de tener niño o niña son del 50%. No es del todo así puesto que el porcentaje se decanta un poco más hacia las niñas, por ser ellas quienes tendrán hijos en el futuro y asegurarán la supervivencia de la especie.  

Todo humano tiene 23 pares de cromosomas en cada célula. Uno de los pares de cromosomas es el que lleva la información relativa al sexo. XX en caso de que seas mujer y XY en caso de que seas hombre. Las células sexuales sólo tienen un cromosoma. En el caso de la mujer, al ser XX, los óvulos serán siempre «X». En el caso del hombre pueden ser el uno o el otro, es decir, los espermatozoides pueden ser «X» o «Y».

Hasta aquí no he dicho nada revelador. Por lo explicado es normal pensar que un bebé llevará la «X» o la «Y» según toque. Pero no puede ser así por una cuestión relevante: los espermatozoides con carga cromosómica diferente no tienen las mismas características físicas y químicas. Esto ya rompe con la teoría del azar. Para que el sexo se determine por una cuestión de suerte los dos tipos de espermatozoides tendrían que ser iguales y hacer lo mismo.

He dicho que los espermatozoides son diferentes. El espermatozoide X es más grande, tiene mayor fuerza estática, es más lento, más resistente en condiciones adversas o ácidas y es más duradero y “paciente”. El espermatozoide Y es más pequeño, rápido, numeroso y requiere condiciones de mínima adversidad, alcalinas. Llega primero al objetivo pero muere rápidamente.

Esto se traduce en que aunque el hombre es en cierto modo culpable del sexo del bebé (porque uno de sus espermatozoides lleva el segundo cromosoma que será X o Y) tampoco puede ser solo él quien lo define (ya que sus espermatozoides son diferentes y van todos juntos). Sí las eyaculaciones fueran selectivas y salieran solo espermatozoides Y o solo espermatozoides X, entonces sí dependería del hombre. Pero no es así, en una eyaculación hay espermatozoides X y espermatozoides Y y lo que pase después depende de lo que encuentren o no encuentren en el cuerpo de la mujer.

Una mujer ovula en el día 14 de su ciclo menstrual. Si las relaciones tienen lugar el día 12, para cuando ovule la mayoría de espermatozoides vivos serán X. Los Y habrán llegado antes, pero a falta de óvulo habrán muerto la mayoría y será más probable que el bebé sea niña. Si las relaciones tienen lugar el día 14, los Y llegarán antes y será más probable que el bebé sea niño.

El que decide es Dios pero el que aporta el espermatozoide responsable del sexo, eres tu Varón.

Estos hechos nos llevan a minimizar la globalidad de la herencia de la inteligencia. Padres que tengan una gran capacidad de memorización, pueden tener mayores posibilidades de tener hijos memoriones. Pero esto no necesariamente quiere decir que padres inteligentes puedan tener mayores posibilidades de tener hijos inteligentes. Un padre agresivo puede tener un hijo agresivo. Se sabe que a veces en la agresividad se altera una determinada reacción bioquímica de la neurona. Pues bien, esa reacción bioquímica puede estar comandada por un solo gen y en ello se pueden constatar entonces las leyes genéticas. Probablemente lo que determina el color de los ojos de una persona está comandado por un solo gen y allí entonces las leyes de la herencia se pueden constatar con claridad (Padres de ojos azules tienen mayores probabilidades de tener hijos con ojos azules). Pero la que llamamos inteligencia es el resultado de muchas reacciones bioquímicas comandadas por muchos genes y esto hace que por simple ley de probabilidades, en el resultado final la genética tenga poco peso. Si se pudiera donar una célula de un hombre inteligente, o sea, lograr un hijo idéntico al padre, entonces sí que el hijo sería tan inteligente como el padre. Pero al mezclarse muchos genes de origen materno y paterno y al ser cada uno de ellos hetero u homozigotos, las probabilidades de combinación son tantas que en la práctica no se puede hablar de la herencia de la inteligencia.

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